Alimentación consciente, mindful eating o más conocida en redes sociales como mindfoodness son términos muy de moda últimamente pero, ¿a qué hacen referencia exactamente?
Alimentación consciente
“Como más cuando estoy estresad@”, “cuando tengo mucho trabajo se me quita el hambre”, “si me siento triste me entran ganas de comer alimentos dulces”; seguro que estas frases te suenan. Y es que el ritmo de vida acelerado que llevamos actualmente hace que muchas veces comamos con prisa, sin ser conscientes de qué estamos ingiriendo o de si realmente tenemos hambre. En este sentido, la alimentación consciente o mindful eating, que proviene del mindfulness (capacidad de prestar atención plena al momento presente), ayuda a convertir el acto de comer en un momento más “racional” y menos automático. Mejorando, así, la forma en que nos relacionamos con la comida.
Habitualmente, cuando hablamos de alimentarnos mejor, centramos la atención en los alimentos que consumimos y no en la forma en la qué los consumimos. La alimentación consciente no es una dieta, ni trabaja desde un punto de vista nutricional, tampoco se basa en prohibir o fomentar alimentos; simplemente busca que comamos de manera más consciente y conectando con nuestras sensaciones de hambre y saciedad.

TIPS para poner en práctica la alimentación consciente o mindful eating
Centrarnos en cómo comemos puede resultar complicado después de muchos años comiendo de manera automática. Por ello es importante empezar a practicar la alimentación consciente de forma progresiva.
A continuación, te damos una serie de acciones o ejercicios:
- “¿Tengo más hambre?”
Escucha y sigue las señales de apetito y saciedad de tu cuerpo, aprendiendo a separar el hambre real del hambre emocional. - Come tranquil@ y sin distracciones.
Sabemos que no siempre es posible comer con tranquilidad, pero en la medida de lo posible deberíamos intentar comer en un ambiente relajado y sin distracciones como la televisión o el móvil, ya que estas actividades nos desconectan del acto de comer y provocan que no seamos conscientes de lo que realmente estamos ingiriendo. - Saborea la comida.
Come despacio y saborea cada alimento. Estos actos nos ayudan a ser más conscientes de lo que estamos comiendo y a disfrutar de la comida. - Elige alimentos que te nutran.
Es importante consumir productos que nos aseguren el aporte nutricional y vitamínico que nuestro organismo necesita para su correcto funcionamiento. No obstante, también es importante huir de las “prohibiciones” o “restricciones». Las restricciones pueden generarnos ansiedad.
Como hemos visto, la alimentación consciente busca mejorar nuestra relación con los alimentos; huyendo de prohibiciones y restricciones, y centrándonos en atender las necesidades reales de nuestro cuerpo. De esta manera, la relación con los alimentos que ingerimos será más racional y menos emocional.
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